Este monumento histórico nacional, se considera como una joya de la tecnología de principios del siglo XX. Construido por una empresa alemana, explotado por ingleses, fue sin duda, generador de una época de prosperidad sin igual para la zona.
Para comprender la inmensidad de esta obra, sobran los datos: Llega a 4.600 m con un tendido de cable atravesando accidentes geográficos casi impenetrables, logrando una longitud de 35 Km a lo largo de los cuales, se han establecido 9 estaciones. Sus torres alcanzan los 50 m de altura en algunos casos, suspendiendo cuatro cables de acero, cuyo peso es de 7 Kg / m.
Corredor Minero-Santa Florentina: Camino al distrito de Santa Florentina, realizaremos un pequeño desvío para encontrarnos con las lo que fueran los “Hornos de Fundición de Oro”. Observaremos túneles, caseríos, chimenea y una prolongación del cableado proveniente de la Estación N° 2.
Retomando el camino principal, transitaremos por una pequeña cuesta, desde la que inesperadamente nos asombrará con un valle visto de lo alto, un paisaje natural con todos los condimentos necesarios para resumir la belleza de la vista que nos espera más adelante.
Atravesaremos Las Talas –una pequeña población- y nos encaminaremos a la “Estación N° 2”. Una vez allí, investigaremos de cerca uno de los corazones del Cable Carril: la primera de sus calderas, mantenida en buen estado, que data de fines del siglo XIX. El paisaje es privilegiado.
A esta altura, todo lo conocido es pasado, pues una compleja combinación de naturaleza, color, tecnología e historia, nos sorprenderá de una manera inenarrable. Desde este punto, nuestro panorama hacia el poniente es todo un valle colorido, y mirando hacia el naciente, se distingue la ciudad de Chilecito con total claridad, divididos norte y sur, por el tendido del Cable Carril.