Levantándose de la tierra, los muros rojos ricamente decorados, que fueron restaurados en época reciente, dan una idea de lo que fue la iglesia de la misión, gracias a la puerta de la sacristía que queda en pie y el refectorio de los padres, adornados con figuras de la fauna y flora local. Dentro del área de las ruinas jesuíticas, cuyas construcciones originales se levantaban en medio de grandes extensiones de cultivo, se puede visitar el Museo Jesuítico San Ignacio Miní, que guarda objetos recuperados durante las restauraciones, desde vasijas hasta pequeñas tallas salidas de las habilidosas manos de los indios.
En la actualidad se mantiene en mejor estado de conservación gracias a importantes trabajos de restauración que se llevaron a cabo en la misma.
El trazado urbano de esta misión es similar al de las demás reducciones jesuíticas, contando con una plaza central, la Iglesia, la casa del padre jesuita, el cementerio, las viviendas, el cabildo y la capilla.
Esta distribución se puede apreciar aún hoy en los restos de gruesos muros de asperón rojo, material utilizado para su construcción.
En su época de mayor apogeo ésta Misión llegó a contar con más de 3.300 habitantes y su estrecha relación con el río Paraná le permitió mantener un constante intercambio con las otras reducciones.
Las Ruinas Jesuíticas de la Misión de San Ignacio Miní fueron declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 1984. Completando el conjunto de las ruinas y a modo de soporte se encuentra el centro de interpretación de la cultura Jesuíta-Guaraní. También y en el predio de la plaza central de la Ruina se ofrece el espectáculo de Luz y Sonido en donde se plantea un relato didáctico de la experiencia de vida en las misiones desde sus inicios hasta la expulsión en 1768.
Misiones Jesuiticas Guaranies de la Provincia de Misiones
Fuentes: Dirección de Turismo Provincia de Misiones, Turismomisiones.com, Misionestur.com.ar