El Bosque Tallado: En el faldeo del cerro Piltriquitrón, recorriendo el sendero que lleva hacia el refugio de montaña, se puede encontrar un bosque diferente, en el que los troncos secos de las lengas (la especie arbórea que se adapta a las condiciones extremas de esas alturas) fueron transformados por las hábiles manos de varios artistas. Hoy son importantes esculturas de diferentes tamaños, que se asoman entre los árboles y forman parte del bosque, que lo han convertido en un bosque distinto, único. Algunas se ubican en un claro que mira al valle, con el que forman un conjunto armónico y extraordinario, entre el arte y el impactante paisaje cordillerano.
Parapente: En el cerro Piltriquitrón, a unos 1000 msnm, se encuentra el lugar desde donde se puede despegar hacia el valle para conocer la inigualable sensación del vuelo en parapente. Por su geografía y su clima, El Bolsón es considerado un sitio privilegiado para practicar este deporte. Llegan aquí parapentistas de todo el país y también extranjeros. Pero la posibilidad no es únicamente para pilotos experimentados: se puede realizar el vuelo en un parapente que lleva a dos personas (biplaza), en el que el pasajero sólo se encarga de disfrutar, mientras que el guía-piloto maneja el vuelo. A sus pies está el valle, con el pueblo, los ríos y la interminable cordillera.
Uniendo Refugios: De los numerosos refugios de montaña que existen en la región, varios pueden visitarse sin regresar al valle de El Bolsón, a través de interesantes y variadas travesías por los cerros, pudiéndose así permanecer varios días en las montañas. Desde el Hielo Azul se puede subir al refugio del Lago Natación. De allí bajar al valle del Azul para llegar al refugio del Cajón del Azul. Desde éste subir al cerro Dedo Gordo para llegar al refugio homónimo, o seguir río arriba hacia El Retamal o Los Laguitos. Desde el Dedo Gordo es posible bajar al valle de El Encanto para acceder al refugio, y desde allí llegar al refugio del centro de esquí del cerro Perito Moreno.
Vuelos: Desde el aeródromo de El Bolsón parten vuelos turísticos en un avión Cessna 182, con capacidad para tres pasajeros. Estos viajes, a lo largo y a lo ancho del valle y sobre la cordillera, permiten reconocer la particular geografía de la zona desde el aire, y descubrir lo mucho que encierran las montañas: valles transversales, lagos de altura, glaciares. En pocos minutos se puede recorrer lugares de la región que demandarían varias horas –e incluso días- para llegar a pie o a caballo. Si bien hay algunos trayectos ya establecidos, los vuelos pueden ser de diferentes duraciones y las zonas a recorrer pueden convenirse con los pilotos en el aeroclub.
Por el Río Azul: Este río es ideal para disfrutar del rafting con el justo equilibrio entre emoción y seguridad. Los recorridos, en balsas inflables, atraviesan rápidos y remansos, con la compañía de guías especializados. Por su bajo grado de dificultad, el Azul es perfecto para iniciarse en esta práctica, con la posibilidad de compartirla en familia. En sus transparentes aguas -de acelestado reflejo, que justifica plenamente su nombre-, pueden realizarse otras actividades recreativas: canyoning (descenso por rápidos sin ambarcación, flotando con chaleco salvavidas), o snorkeling (observación del lecho del río, de flora y fauna en los remansos).
Cruce de Los Andes en barco: A 9 km hacia el oeste, desde el muelle, el lago Puelo se estrecha hasta transformarse en un corto río que atraviesa la frontera con Chile, para volver a ser lago –llamado lago Inferior- del lado chileno. El mencionado río fronterizo tiene tres rápidos que pueden ser cruzados en uno u otro sentido -con la embarcación adecuada-, cuando el caudal de agua es suficiente. El lago Inferior es reconocido por las posibilidades que brinda para la pesca. En su cabecera oeste hay varios complejos de cabañas, muy cerca del nacimiento del río Puelo, ancho y profundamente verde, a través del cual las aguas viajan hacia el Pacífico.