En la abrumadora inmensidad de este altiplano, ubicado a más de 4.000 metros, se encuentran picos con nieves eternas, negros volcanes, extensos mares de sal, lagunas repletas de flamencos y vicuñas que se mimetizan en el paisaje desértico, imposible de abarcar con la mirada.
A la sombra de su densa vegetación, viven comunidades aborígenes que aún conservan su cultura original. Del otro lado de las montañas, el paisaje cambia drásticamente, y aparecen antiguos pueblos suspendidos de los muros de abruptos cañones.
Tierra de gauchos y de tradiciones fuertemente arraigadas, a su riqueza cultural se suma la geográfica: montes de tupida vegetación, ríos poblados de peces y aguas termales.
Detrás de las sorprendentes formaciones rocosas de sus quebradas y cerros multicolores, se levantan pueblos cuyas casas de adobe y paja transportan al viajero a tiempos remotos.
Salta es una ciudad con una activa vida cultural. Sus cines, teatros y peñas ofrecen una rica cartelera de espectáculos. Muchos de estos eventos tienen lugar en la Casa de la Cultura, en calle Caseros 460, un espacio donde vive y se desarrolla la cultura salteña, el arte y la música.
Estos circuitos si bien se pueden realizar durante todo el año en automóvil, en la temporada estival: enero, febrero y marzo es necesario contar con guía especializado, un vehículo apropiado para todo terreno y circular con mucha precaución.