Salta se encuentra en el extremo norte del valle de Lerma. Su fisonomía hispana la destaca del resto de las ciudades del país. Su perfil urbano histórico está delineado por casas de planta baja o de un solo piso, calles y veredas angostas, todo enmarcado en montañas y árboles. Sus principales atractivos se ubican alrededor de su plaza principal, en el casco histórico, y se destacan La Plaza 9 de Julio, El Cabildo, La Catedral, La Iglesia San Francisco, el Convento San Bernardo, La Iglesia de la Viña, el Monumento a Güemes, Casonas Coloniales y el Mercado Artesanal
En automóvil, a pie recorriendo su circuito de Vía Crucis , o bien a través del moderno teleférico que parte del Parque San Martín, es posible ascender a su cima a 269 mts. de altura, y desde allí apreciar una espectacular vista de la ciudad.
Por Ruta Nº 9 al norte, a 7 kilómetros, se accede a Finca Castañares (lugar histórico). Iniciando la primera parte del camino de cornisa hacia Jujuy, se llega al pueblo de La Caldera (22 kms), que tiene una típica arquitectura del siglo XIX. Allí se erige una imagen del Cristo Redentor de 18 mts., en actitud de protección y contemplación del pueblo. Las montañas, el sol y el río dan al visitante una visión sobrecogedora. Siguiendo por ruta Nacional Nº 9 se encuentra el Dique Campo Alegre, donde se desarrollan actividades náuticas y pesca.
El yacimiento arqueológico de Santa Rosa de Tastil tiene un museo. Sobre la ruta nacional 51, camino a Chile, y a cien metros del sitio se encuentra el museo de sitio "Santa Rosa de Tastil" que cuenta la historia de la cultura andina que vivió en esa zona. En este se exhiben trabajos de investigación, excavaciones, clasificación y restauración. Las cerámicas, textiles o metales encontrados fueron de uso funerario y religioso con excepción del material lítico (puntas de flecha e instrumentos de moler). Allí, también se puede ver una muestra de tejidos de la zona.
Estas representaciones con sentido mágico religioso fueron realizadas entre el 900 y 1.500 en unas colinas cercanas al poblado preincaico donde también se resguardan más de 400 construcciones habitacionales de piedra con sinuosas callecitas que convergen en el centro de una de las laderas.
Los dibujos en las piedras talladas representan los distintos cultos que los andinos ofrecían a sus dioses. Así intentaban dar mensajes a sus divinidades haciendo rogativos y pidiendo fertilidad y abundancia a la tierra.
Para proteger a Salta de las incursiones de los indios chaqueños, se construyó un fuerte sobre la margen derecha del río Mojotoro, en el valle de Siancas, a escasos cuarenta kilómetros de la Capital salteña, a donde hoy se llega por la autopista de acceso Este. Se lo llamó Fuerte de Cobos, y desde allí se dominaban las carreteras de Chaco, Jujuy y Tucumán. Al principio, no fue más que un puesto de avanzada ya vigilancia muy modesto; con el paso del tiempo fue adquiriendo importancia hasta constituirse en la llave de la ciudad. A pesar de todas las medidas de protección tomadas, los indios chaqueños, sobre todo los mocovíes y tobas, continuaron sus ataques asaltando poblados e incendiando casas y sembrados.
En septiembre de 1775 tuvo lugar la más terrible de las invasiones. Desde el Chaco avanzaron miles de indios, quienes luego de destruir lo que encontraban a su paso, llegaron al fuerte de Cobos, lo asaltaron e incendiaron totalmente. Transcurridos algunos años, el fuerte perdió su importancia y nuevas reformas terminaron con sus características de fortaleza colonial, pasando a convertirse en una sencilla casa de campo de dos plantas. Fue declarado Monumento Histórico en julio de 1941.
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